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Industria del cemento· 2 min de lectura

Akçansa eleva combustibles alternos en cemento turco 2026

Akçansa reporta 21,9% de combustibles alternos y una nueva planta ATY; claves para cemento bajo carbono en Turquía y control del piroproceso.

Fuente: Akçansa 2025 Entegre Faaliyet Raporu

Akçansa 2026: alternatif yakıtlar çimentonun odağında
Ilustración editorial generada con IA; no representa la instalación citada.

La señal operativa

Akçansa colocó los combustibles alternos como una palanca explícita de su ruta climática en el Informe Integrado 2025. La compañía reporta que su tasa de uso de combustibles alternos subió de 20,3% en 2024 a 21,9% en 2025 y mantiene como referencia un objetivo de 35,0% hacia 2030. La fuente también detalla que durante 2025 se convirtieron en energía 65 mil toneladas de residuos de biomasa.

El punto más material es la infraestructura de suministro: Akçansa informa una cooperación estratégica de 10 años con Akademi Çevre para instalar una planta de preparación de combustible derivado de residuos (ATY) de 60.000 toneladas por año, en operación desde octubre de 2025. La empresa espera que esa iniciativa evite aproximadamente 130 mil toneladas de CO₂ durante el periodo contractual.

Qué cambia para el horno

En cemento, una planta ATY no reduce emisiones por sí sola: crea una condición de borde para que el horno sustituya parte de su energía fósil con residuos preparados. El avance importa porque ordena tres variables que suelen limitar el coprocesamiento: continuidad de abastecimiento, calidad física del combustible y capacidad de dosificarlo sin penalizar la estabilidad térmica.

La propia Akçansa enmarca el movimiento dentro de economía circular y baja producción de carbono. Ese énfasis evita leer la meta sólo como gestión de residuos; el reto industrial está en sostener la llama, la calcinación y la calidad de clínker cuando aumenta la heterogeneidad del combustible.

El Ángulo Knergy

Para KNERGY, la señal relevante es que Akçansa está abriendo espacio para más co-combustión de AFR, justo donde la inyección localizada de H₂/O₂ puede tener valor técnico. Cuando sube la fracción de combustibles alternos, el operador suele enfrentar más humedad, granulometría variable, cinéticas de combustión más lentas y composición química menos uniforme. Una mezcla reactiva de hidrógeno con su propio oxígeno, dosificada en el calcinador o en el circuito del quemador, puede ayudar a acelerar la ignición del combustible principal y de la fracción alternativa sin presentar esa ayuda como desempeño probado en la planta de Akçansa.

La pregunta industrial no es si el ATY es positivo, sino cuánto puede aumentar su sustitución sin elevar CO, inquemados, variabilidad de temperatura o presión sobre la calidad del clínker. Ahí el análisis KNERGY miraría curvas de llama, oxígeno disponible, azufre, humedad del ATY y respuesta del sistema de alimentación. ¿Cuál sería el punto de inyección y el set de control que permitirían convertir más suministro ATY en sustitución térmica real?

Indicadores a seguir

Los próximos datos clave son la tasa anual de combustibles alternos, el desempeño de la planta ATY, la composición del residuo alimentado y la evolución de emisiones de proceso y combustión. También conviene observar si el avance se traduce en más sustitución en plantas integradas específicas, no sólo en disponibilidad de combustible preparado.

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