Molins vincula 991.000 t valorizadas con presión CBAM/ETS
Molins reporta 248.000 t tratadas en 2025 y 991.000 t desde 2022; su red española conecta economía circular industrial con presión CBAM/ETS.
Fuente: Molins
Molins comunicó un avance de economía circular que sirve para leer su agenda climática con una precisión importante: los datos corresponden a su red industrial en España y, en particular, a la fábrica de Sant Vicenç dels Horts. No son cifras operativas de Uruguay, aunque el movimiento sí pertenece al mismo grupo reservado para esta celda editorial.
El dato circular de Molins
Según el comunicado corporativo, las plantas de economía circular de Molins han tratado y valorizado 991.000 t de residuos desde 2022. Sólo en 2025, esa red trató más de 248.000 t y las convirtió en materias primas alternativas, combustibles alternativos o materiales reciclados para cemento y soluciones constructivas.
El dato relevante no es sólo el volumen acumulado. Molins describe una red de 7 instalaciones con funciones complementarias: unas preparan materiales para sustituir recursos naturales, otras producen combustibles alternativos y otras reciclan residuos de construcción, demolición o subproductos industriales. La lectura industrial es que la descarbonización avanza cuando la logística de residuo, la calidad del material y la demanda del horno se coordinan como sistema.
Sant Vicenç y el costo de emitir
La fábrica de Sant Vicenç dels Horts aparece como el punto donde la circularidad toca directamente el desempeño de carbono. Molins afirma que en 2025 esa planta evitó 118.113 t de CO2: 101.764 t asociadas a valorización energética y 16.349 t a valorización material.
Bajo marcos como CBAM/ETS, ese tipo de reducción documentada gana valor porque separa dos palancas distintas. La valorización energética reduce el uso de combustibles fósiles, mientras la valorización material disminuye la necesidad de insumos naturales y puede cambiar la huella de la mezcla. Para un grupo con presencia internacional, incluido Uruguay, la advertencia editorial es mantener el límite geográfico: el caso publicado habla de España, no de una transferencia automática a cada mercado.
El Ángulo Knergy
El avance de Molins muestra por qué los combustibles alternativos no se resuelven sólo comprando residuo: el horno necesita estabilidad térmica, oxígeno disponible y una combustión suficientemente reactiva para aceptar mezclas más complejas sin penalizar clínker. Ahí la inyección on-site de H2/O2 al piroproceso puede convertirse en una palanca complementaria, siempre que se dimensione contra la química real del horno. El H2 aporta una zona de llama más reactiva y el O2 local ayuda a quemar mejor combustibles de menor homogeneidad; esa combinación puede ampliar la ventana para AFR, proteger la producción de clínker y sostener calidad cuando sube la variabilidad del residuo. En documentos KNERGY, el rango de 30–70 kcal/kg se maneja como referencia técnica condicionada, no como resultado histórico de Molins. La pregunta que una ingeniería cementera debe resolver es concreta: ¿cuánto AFR adicional puede absorber Sant Vicenç, o cualquier planta análoga, antes de que azufre, temperatura y reactividad limiten el beneficio? Esa respuesta exige balance térmico, análisis de combustible, CFD y prueba controlada.
Lectura para Uruguay
La reserva editorial está asociada a Uruguay porque la matriz regional de cobertura sigue al grupo y al país. La noticia, sin embargo, no autoriza a afirmar inversiones, toneladas tratadas ni reducciones de CO2 en Uruguay. Su utilidad local es estratégica: si CBAM/ETS encarece el carbono embebido en cadenas exportadoras o en matrices corporativas, los grupos con aprendizaje verificable en circularidad tendrán mejores argumentos para priorizar hornos donde el suministro de residuos, la regulación y el precio del carbono se alineen.